El día 22 llegamos a Carloforte, en la isla de San Pietro:
El puerto es grande, aquí vemos al Tao dirigiéndose a los muelles de la marina donde nos esperan para guiarnos a los amarres con neumática, aunque el espacio de agua para maniobrar es muy amplio:
El origen de Carloforte es reciente (sobre todo para ser Italia), pues a finales del s.XVIII se decidió trasladar los pobladores de origen italiano (Liguria y Génova) de la Tabarca de Túnez a este sitio y a la Tabarca de Alicante. La mayoría de sus habitantes hablan tabarquino además del italiano, hay una calle dedicada a Alicante y tienen en gran estima sus señas de identidad. Fué escenario de una de las primeras actuaciones de Napoleón cuando solo era Napoleone. Por estas tierras estableció una minúscula república en aras de la Liberté, Egalité y Fraternité, claro que antes de que se le ocurriera llenar Europa de monarquías poniendo como reyes a sus hermanos. A principios del s.XX conoció la prosperidad, así como la adversidad durante la segunda guerra mundial: A los italianos se les había pedido en 1940 que lucharan junto con los alemanes, en 1943 el gobierno de Roma se alió con los aliados contra los alemanes, en tanto que Mussolini prosiguió la lucha a favor de los alemanes. Carloforte sufrió bombardeos y muchos vieron la salvación en irse a Menorca. Una italiana de Carloforte que vivía en Mahón les ayudó a establecerse y organizarse hasta el fin de la guerra, la memoria de mamma Mahón no se ha desvanecido. Carloforte ofrece hoy un ambiente tranquilo, relajado y agradable:
En la placeta es posible sentarse a la fresca de los árboles:
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